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Transporte Siglo XXI |
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Nuevos Conceptos Aire-Tierra
Aviación social
La sociedad viene a ser como un navío, y todo el mundo debe contribuir a la buena dirección de su timón.- Henrik Ibsen.
Por: Simón García
Me he permitido mencionar la cita anterior por un hecho que
merece ser comentado en este espacio, porque es un ejemplo a seguir.
Recientemente, Aeromar, la aerolínea de transporte regional que dirige
Juan Ignacio Steta, recibió un reconocimiento como empresa socialmente
responsable. El hecho, en sí mismo es muy interesante, pero, en
lo personal, considero de más trascendencia, la respuesta que el mismo
director de Aeromar dio a la institución que le extendió tal reconocimiento:
En la esencia de las acciones humanas hay dos vertientes que han contribuido
decididamente en el constante avance de la civilización: el servicio
a la comunidad, y la búsqueda permanente de la excelencia en el desarrollo
individual o empresarial; ambas vertientes pueden coincidir perfectamente, y
marchar de manera paralela, reforzándose la una a la otra, y perfeccionándose
con el paso del tiempo.
Tal ha sido la experiencia de Aeromar, a lo largo de su historia, que ya suma
más de 16 años.
En Aeromar hemos tenido el privilegio de colaborar, por muchos años,
con diversas instituciones sociales de asistencia a la comunidad, a lo largo
y ancho del territorio nacional; hemos participado en áreas educativas
(principalmente en el campo del desarrollo infantil), deportivas (en el caso
del transporte de atletas con discapacidades físicas), en programas de
salud y desarrollo social, manteniéndonos en estrecho contacto con los
DIF estatales, y otras instituciones gubernamentales y comunitarias (sobre todo
en aquellas avocadas a la rehabilitación de niños y jóvenes
con problemas de drogadicción); también hemos estado presentes
en situaciones de desastres naturales, poniendo nuestros aviones al servicio
de la comunidad para el envío de ayuda, medicinas, alimentos, y traslado
de enfermos; y en muchas otras acciones altruistas, que requerirían muy
amplio espacio para enumerar.
Mencionamos lo anterior, no para vanagloriarnos de acciones que consideramos
básicas de la esencia humana, sino para dar un necesario contexto al
reconocimiento que hace unos días hizo a nuestra empresa el Centro Mexicano
para la Filantropía, A.C., una institución que se esfuerza por
alentar el desarrollo de un sentimiento comunitario dentro de las grandes instituciones
de negocios nacionales. Ya en años anteriores otras grandes empresas
han sido reconocidas como empresas socialmente responsables, por
sus meritorios esfuerzos en este sentido. En este año 2004, le tocó
el privilegio a Transportes Aeromar, de recibir el reconocimiento de esa institución
filantrópica que preside María Luisa Barrera de Serna.
Parte del documento dice así: El Centro Mexicano para la Filantropía,
A.C., ha decidido otorgar el Distintivo ESR-2004, a la empresa Transportes Aeromar
S.A de C.V., por haber alcanzado, en su desempeño, en el año 2003,
los estándares establecidos para las empresas socialmente responsables.
Se indica enseguida que esta distinción se otorga luego del análisis
cuidadoso de la información presentada como sustento sobre los 124 indicadores
establecidos en esta edición, y de los resultados del diagnóstico
sobre el desempeño de su empresa en las cuatro áreas básicas
de la responsabilidad social empresarial.
Más adelante el documento, firmado por Jorge Villalobos Grzibowicz, Director
ejecutivo, y Felipe Cajiga Calderón, responsable del Programa RSE, señala:
En nombre del Consejo Directivo y del Comité de Responsabilidad
Social Empresarial, del Centro Mexicano para la Filantropía, enviamos
nuestras más cordiales felicitaciones a todas las personas que integran
esta gran empresa.
En Aeromar agradecemos y apreciamos profundamente este reconocimiento, entendiendo
plenamente el propósito del Centro Mexicano para la Filantropía,
de coadyuvar en los esfuerzos que como nación estamos haciendo para convertirnos
en una sociedad cada vez más humana, sensible, integrada y solidaria.
Hemos nacido para unirnos con nuestros semejantes y vivir en comunidad
con la raza humana, dice Cicerón, palabras que hemos hecho nuestras,
al creer firmemente en el servicio a la comunidad como un producto de la esencia
intrínsecamente humana, y como una expresión externa de los más
nobles valores de la civilización.
Es por eso que hemos querido hacer patente ante nuestros viajeros, lectores
y amigos, nuestra vocación de servicio, y nuestra constante búsqueda
de la excelencia individual y empresarial, haciendo nuestra, así, la
máxima bíblica que dice: Hay más felicidad en dar
que en recibir.
Un enfoque de muy buen juicio. ¿No lo cree así estimado lector?
Ojalá en México tuviéramos más empresas socialmente
responsables, que se integraran sinceramente a la comunidad que les da su razón
de ser, sabiendo que, como dice la cita del principio de esta columna, todos
debemos contribuir a la buena dirección del timón de nuestra comunidad.
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