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Jueves, 17 Mayo, 2012, 9:44 pm
  
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Se pone de a peso

Por Didier Ramírez Torres

La vigencia de la nueva norma de pesos y dimensiones, NOM-012, obliga a que las unidades de autotransporte transiten por autopistas de cuota en rutas donde anteriormente lo hacía por la vía federal. Ante ello, transportistas piden al gobierno reduzca el costo del peaje una vez que el aforo ha incrementado, como en la ruta Monterrey – Nuevo Laredo.

Fueron sólo 14 años los que tardó en definirse la norma de pesos y dimensiones del autotransporte federal, NOM-012. Como se recordará a partir de junio del año pasado se encuentra vigente la norma en su versión 2008, la cual comienza a hacer sentir sus efectos, principalmente por considerar la reclasificación de carreteras que está obligando a las unidades a transitar en caminos de peaje, en rutas donde antes podían emplear las vías federales, o disminuir drásticamente el tonelaje transportado.

Si bien la NOM-012 tiene como finalidad la regulación de los pesos y dimensiones, uno de los objetivos de la versión vigente era precisamente el adecuar la clasificación de los caminos a sus características físicas; por ello, algunas carreteras que permitían antes transitar con más tonelaje y medidas, ahora han reducido su clasificación con lo cual las empresas tienen que emplear los caminos de cuota, y en muchos de los casos las firmas transportistas han tenido que asumir esos costos.

Al mismo tiempo, a pesar de incrementar los aforos el precio de los peajes siguen altos, denuncian transportistas. Uno de los casos más emblemáticos de esta reclasificación de caminos lo representa la carretera federal Monterrey – Nuevo Laredo, el camino que conecta con el principal puerto fronterizo entre México y Estados Unidos, y que hasta antes de la aplicación de la NOM-012 permitía que cualquier unidad pudiera transitar, pues era catalogado un camino tipo A, de los de más altas especificaciones; ahora, restringe su paso a casi todos los vehículos pues es considerado un camino tipo C, reduciendo hasta ocho toneladas el peso autorizado.

La polémica, enuncian los empresarios del sector de autotransporte, se da por diversas cuestiones: la primera y sin duda la más grave, es que a pesar de haberse incrementado el aforo los peajes continúan altos, en segundo lugar, que algunas líneas están asumiendo el costo de la autopista de cuota en detrimento de sus operaciones.

Cambio de ruta

Aunque son diversos los caminos en donde se considera la reclasificación de los caminos, el tramo federal Monterrey – Nuevo Laredo es sin duda uno de los más significativos, y es que si bien en esta ruta no es común ver las dobles articulaciones conocidas como fulles, a los tractocamiones con remolque de dos ejes, se les reduce drásticamente el peso, por ser ahora un camino tipo C, y los obliga a circular por la autopista.

Esta decisión ha motivado que los transportistas tengan que incurrir en el pago de peaje, que de acuerdo con diversos empresarios, los 280 pesos (sin impuesto) que se pagan, resultan en la ruta Monterrey – Nuevo Laredo más del 10% del costo del flete, y al extenderlo al México – Nuevo Laredo se ubica en tres por ciento.

Miguel Hoyo, director comercial de Grupo Transportes Monterrey, explica que la negociación con los clientes en este momento se ha centrado en trasladar ese incremento en costos directamente en las tarifas, ya que de lo contrario representaría reducir los márgenes de ganancia.

Pero esta dinámica no es empleada por el grueso de los transportistas y por ello hay quienes sí asumen esos costos en detrimento de sus utilidades, según describe Jorge Cárdenas, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Sin embargo, Noé Paredes Meza, director general de Corporativo Unne, enfatiza en que no se trata únicamente de transferir la tarifa a los clientes para evitar reducir sus márgenes, sino que revive la polémica con el gobierno en cuanto al costo de los peajes, ya que a pesar de haberse incrementado significativamente el aforo en esta ruta, las cuotas son las mismas.

De acuerdo con información de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (Capufe) entregada a T21, el aforo de la autopista Monterrey – Nuev Laredo entre junio y agosto del 2008 había mantenido una tasa de crecimiento del 12%; en septiembre cuando comenzaron a dejar de circular las unidades por la vía libre, el incremento registrado alcanzó 39% y para octubre ya registraba 50.5%, lo cual hace evidente el efecto de la reclasificación de carreteras.

Por lo anterior, es que los transportistas señalan que el gobierno debería contemplar reducir los peajes, sobre todo en aquellos tramos en donde se motivará un incremento en el flujo.

Aún así, Humberto Treviño, subsecretario de Transporte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) rechaza que la dependencia contemple una reducción en los peajes al incrementar el aforo, e incluso señala que al circular por las autopistas los transportistas obtienen beneficios en un menor mantenimiento y desgaste de las unidades, que deben considerarse al cubrir el costo del peaje.

Sin embargo, esa explicación no es convincente y por el contrario agrega Jorge Cárdenas, al tener una disminución en el costo de los peajes, ésta se repercutiría en la tarifa de los fletes beneficiando a los clientes y con ello los precios de las mercancías.

Por el momento el único compromiso de reducir el peaje en esta ruta, es cuando se adjudique el tercer paquete de aprovechamiento de activos, correspondiente a las autopistas del noreste, y en donde el titular de SCT, Luis Téllez, ha mencionado que se disminuirá 10% la tarifa actual; desgraciadamente en el mejor de los casos esto podría concretarse hacia el 2010, por lo cual no es una promesa que entusiasme al sector transportista.

En tanto, Tomás Martínez, gerente de Normatividad de Canacar, resalta que si bien la NOM-012-2008 considera la conectividad carretera, esto es, que los transportistas puedan circular con vehículos de mayor peso y dimensiones en caminos de bajas especificaciones, esto no aplica en los casos en donde se tiene una autopista como camino alterno, tal y como sucede en la Monterrey – Laredo, ya que hacerlo implicaría otorgar el mismo beneficio a otras rutas también importantes como Querétaro – Salamanca o México – Veracruz vía Texcoco – Tlaxcala; por lo cual ésta, no resulta ser una opción.


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