En los dos últimos años la producción de petróleo ha tenido una baja constante lo cual se refleja en las exportaciones de crudo, situación que por sí sola resulta preocupante, y en particular desde mediados del 2008, cuando el precio internacional del barril comenzó su alarmante descenso, por lo cual los ingresos por las ventas en el extranjero de este hidrocarburo también han venido a menos. La expectativa de que China pueda reactivar su economía en breve incidirá favorablemente en las cotizaciones del energético, lo cual beneficiaría a México parcialmente, pues mientras la generación del crudo siga deprimida no se podrá aprovechar del todo esta coyuntura.
